Las primeras colaboraciones
femeninas aparecidas a finales del siglo XIX surgieron desde una perspectiva
muy intimista mientras que los hombres ya escribían sobre la situación social
del país. Pasó bastante tiempo y tuvo que influir el acceso femenino a la
educación superior, el mismo contexto histórico de un México en reconstrucción,
y la identidad de cada mujer para que en la tercera década del siglo XX
nuestras antepasadas se convirtieran en reporteras, ya no en colaboradoras que
redactaban artículos o ensayos sobre diversas temáticas.
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| Diario de México (1805) |
Durante 1805, aparecieron en los
periódicos como Diario de México y La Gaceta Valdez los poemas que la mayoría
de veces se firmaban con seudónimos o con las iniciales de su creadora, pocas
insertaron sus nombres.
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| Calendario de las señoritas mexicanas (1838) |
Fue también en el siglo XIX
cuando aparecieron los primeros periódicos
destinados exclusivamente al público
femenino. Éstos fueron: El calendario de las señoritas mexicanas (1838), de
Mariano Galván; Presente amistoso dedicado a las señoritas mexicanas (1851 –
1852), de Ignacio Cumplido; Panorama de las señoritas (1842), de Vicente García
Torres; y, La semana de las señoritas (1851), de Juan R. Navarro.
En 1873, por primera vez en la
historia del periodismo nacional una mujer quedó al frente de un periódico.
Ella fue la poeta Angela Lozano, que junto con Manuel Acuña y otros escritores
fundaron la revista literaria El Búcaro. A los pocos meses, el semanario Las
hijas del Anáhuac fue creado por las alumnas de la escuela de Artes y Oficios
para Mujeres.
En 1887, la mexicana Laureana
Wright fundó y dirigió Las violetas del Anáhuac. Dicho semanario contó con una
gran participación de mujeres que además de escribir poemas y cuentos
redactaron ensayos sobre ciencia, política, historia, religión, pedagogía así
como reflexiones sobre la situación femenina, algunas veces conformándose con
el rol asignado, otras cuestionándolo, por lo que proponían diferentes formas
de ser mujer, no sólo madres o amas de casa.
La mujer mexicana (1904 – 1908),
tuvo diferentes directoras, pero siempre mantuvo su línea editorial. Estuvieron
al frente de ella: Dolores Correa Zapata, Luz F. Viuda de Herrera, Laura Méndez
de Cuenca y Antonia L. Ursúa. Desde su primer número hasta el último consultado
persistió la idea de que había terminado la época en que se consideraba a la
mujer un ser pasivo, inconsciente e irresponsable, porque la ideología
feminista permitía transformar el comportamiento femenino y nada mejor que el
periodismo para transmitir esas ideas.
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| Laura Méndez de Cuenca |
Trinidad Orcilles, poeta y
profesora mostró siempre una gran preocupación por unificar a las mujeres en
una misma lucha. En tres artículos hizo énfasis en que si entre ellas no había
unidad resultaba más difícil convencer a la sociedad de que su causa era justa.
Laura Méndez de Cuenca también
escribió de manera continua, ella prefirió tener una columna donde mostraba su
preocupación por la situación social y cultural del país por lo que la tituló
“Las necesidades de México. México necesita...”, dicho nombre lo completaba
según el tema a tratar: educación, el progreso, el aseo, la alimentación, entre
otros.
Dolores Correa Zapata además de
dirigir los primero números del periódico también se distinguió por incluir
semblanzas femeninas. En sus textos ponía énfasis en las cualidades de las
mujeres elegidas, recurría a las metáforas para describirlas.
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| Cristina Pacheco |
Cristina Pacheco. Sin más bases
que su propia creatividad, esta periodista comenzó a colaborar con un seudónimo
masculino a mediados de siglo XX. El estilo y calidad que selló tanto a sus
entrevistas como a sus crónicas poco a poco le dieron un espacio privilegiado
en la revista Siempre!. Actualmente además de escribir en diversas
publicaciones periodísticas del país, ejerce el periodismo en radio y en
televisión, recogiendo la voz popular de la población marginada.
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| Rosario Castellanos |
Rosario Castellanos. Escritora
mexicana que debido a su gran trayectoria literaria fue invitada a escribir
para el periódico Excélsior. Fue así como durante más de una década (1963 –
1974) practicó el periodismo de opinión y publicó tanto artículos como ensayos,
hasta su muerte. El estilo sencillo, cálido e irónico de Castellanos
contrastaba con el de los periodistas hombres que compartían la página
editorial con ella.
Pese a la apertura, las
periodistas con una larga trayectoria advierten todavía obstáculos, falta de
reconocimiento, prejuicios y serias carencias: Si bien, las reporteras cubren
actualmente áreas como policía o justicia que en el pasado reciente se
estimaban privativas de los hombres su marginación de los puestos de dirección
parece seguir sustentada en prejuicios que refuerzan la discriminación sexual.





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